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01 Ene 2023

UNO DE ENERO

Hoy, día uno de enero, acostumbra a ser uno de esos momentos introspectivos del año. Es una ocasión  que se espera poco de nosotros los mortales, a lo mejor que seamos capaces de mantenernos en pie para sentarnos a la mesa después de la resaca o excesos  de la noche, pero poca cosa más.

Puede llegar a ser también  uno de esos días en que alguien, solo, o poco acompañado, da cuenta de las sobras de la noche anterior en el desayuno, para seguir dormitando después; come también excesos y cena lo mismo del  mediodía. A lo mejor echando entre colación y colación una cabezadita, forzada por las consecuencias de la experiencia, hasta bien entrada la tarde.

 El propósito de un día como hoy podría ser, a lo mejor,  borrar la pizarra del pasado con la intención  de crear espacio para  seguir escribiendo en sentido metafórico; quiero decir hacer borrón y cuenta nueva no tanto para olvidar, sino para mejorar. Por consiguiente  los propósitos como:  "no lo volveré a hacer",  paradójicamente suelen sucumbir más pronto que tarde frente a lo contrario; otro:  debo cambiar tal aspecto de mi personalidad, también; y acabamos por modificar poca cosa o, incluso, nos quedamos igual que estábamos hasta peor,  entonces todo eso se convierte  en un puñado de  meras  buenas intenciones sin pasar de ahí. Pero no vaya a tragarse el lector  lo que afirmo, también hay quien lo alcanza y asume lo que se ha propuesto. Son los que caminan siguiendo el rumbo que establece su intuición y que son capaces de remar en contra de la opinión y lo establecido.

Sea como fuere, y en mi opinión, irremisiblemente  morimos un poco a diario   para alcanzar lo que sea que nos hayamos propuesto. Con seguridad, quien más quien menos,  habrá tenido que lidiar de sobremanera contra mar y viento. Y es que un año, un reto, una causa, un proyecto, puede resultar muy largo; o muy corto; o muy duro; o muy blando según se mire. Eso depende del punto de vista de cada persona, sus circunstancias y el contexto.

Pero no  se vaya a preocupar usted, que todo se andará y a partir de hoy uno de enero, coincidiendo con época de rebajas, lograremos ese ritmo de vida que es tan habitual y cotidiano en nosotros para no morirnos de verdad, o sea: para subsistir. ¿Y cómo?, pues: trabajando, cuidándose , yendo al gimnasio, siendo productivo, intentando ser mejor personatodos esos objetivos, propósitos  y quehaceres, viejos y nuevos, que espantan y hacen huir en cierta modo  al perseguirlos al fantasma de nuestro límite vital y que  nos arrastra a creernos  inmortales o mejor a no pensar en la posibilidad opuesta.

No  se altere, que sobreviviremos  a casi todo y al resto del año, porque es lo que anhelamos,  continuamente: retrasar el fin.

Pero con frecuencia uno debe desgañitarse y dejarse la piel cada día, y durante  tiempo prolongado,  para estirar la vida. Aun así el destino tendrá la última palabra.

¡Buen año!

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Me gusta deslizarme entre la música; caricaturizar las sombras y reírme de ellas. Dejar el globo de mi imaginación remontar el cielo
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