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03 Jun 2024

PRECIOSO

Domingo, 2 de junio. De nuevo he visto la muerte de cerca. 

Eras de color amarillo y suave plumaje. Vivo, alegre y divertido. ¡Piabas!Levemente movías tus alitas.  

Te quería llamar Rimpoché. Me dijeron que no tuviera prisa pues eran cruciales los primeros días de vida  y que además  la inicial debería ser la letra “p”, como la de todos tus progenitores.

A mi me daba igual todo eso, quería darte un nombre para poder llamarte en el futuro, fuera cual fuese, así que te puse Precioso; con “p” inicial. Ahora  caigo que es una de las traducciones de Rimpoché (tb. Rinpoché). Dicen que no existe la casualidad, si acaso la causalidad.

Ahora descansas en el jardín de la casa labriega.  Unas piedras delimitan y …

Escribo sobre blanco. Anoto al compás de las horas y de las olas del mar.

Desde pronta edad,  tragué que había algo que descubrir más allá del horizonte. Algo nuevo, desconocido. Una expectativa dibujada a mi manera, claro. Ahora, acepto resignado que no había nada más. Y es que la existencia de uno se modela, de no estar atento,  bajo el influjo de los  pensamientos.

Aquella rebeldía se  balancea aún hoy,  aunque regida por  el equilibrio  de la 

Lejos pero cerca queda la isla. Remota para el alcance de según que ojos. Alejada por la distancia. Cierto. A mano, sin lugar a dudas, para el poso del recuerdo.

De vuelta, ya de nuevo en la casa labriega, mientras transcribo unas notas, algo, un mariposeo, aletea  por dentro. Quizá  debido a preocupaciones mundanas;  o al vivo recuerdo de un puñado de días. Acaso porque otro principio quede  más a mano.

En todo caso fueron días excepcionales en la isla;  y eso que  me siento  un extraño. A veces concluyo esto, que soy un bárbaro; otras, que aún siéndolo me perdone porque somos, en esencia, islotes.

Y me dejo guiar por el alma. Me devuelve al lugar navegando. Me refiero a   ese horizonte mediterráneo en donde cabalga Cabrera. Sus andanzas suceden ante las aguas del cabo Salines. 

Ya a esta hora de la mañana, el faro, siempre presto a encender la noche,  se …

El jardín de la casa labriega donde habito tiene dos partes bien definidas: la soleada y la sombreada. Concluyo que  una  pertenece al sol y la otra, a la luna. La primera es acariciada a menudo  por el mediodía:  el sur, pero sin llegar a encontrarse de frente con su mirada. La segunda,  también es por poco que no consigue mirar con plenitud, pero a los ojos del  norte.

Personalmente, a partir de la primavera, siento inclinación por la de la   luna, pues en mí opinión resulta más íntima siempre y recibe más luz solar que en invierno que permanece bajo la penumbra de la construcción  convirtiéndola  en umbrosa. Pero cierto es que cada noche del año me siento devoto de  ella, con independencia de la época, porque en las noches de luna  tiñe de blanco la tierra calcárea y la vegetación del parterre  con su reflejo, dotándola  de cierta calidez fría con reminiscencias fantasmagóricas.

Esas noches de plenilunio que visten con tono pálido al entono, suelo …

24 Abr 2024

AZUL

 

El mar: paño de altar teñido de magia azul, blanco y plata. Un bioma acuoso y ondulado que se extiende hasta donde se dobla el horizonte. En los confines de su cara oculta, se deslizan las aguas  para alcanzar en tropel  un lugar sobrio e infinito que abre la puerta al alma. Pero en lo bajo y lo alto del arco,  mar y  cielo se esfuerzan en aparentar,  inmutables y fundidos en una caricia los dos, pertenecer a  una mismo perfil, una sutil línea de altura lejana y remota  que no se fragmenta. Es luz propia de un destello de fulgor abisal, certero,  que se expresa mediante su refulgir  bajo el manto celeste que cobija  siempre la Estrella de los Mares.

Puede que el color de la verdad  se corresponda con la visión profunda  y el desapego, la intuición y la meditación; la inconstancia y el olvido; incluso con el cambio. Pero no cesará de ser azul. En ocasiones tan oscuro como la noche; otras, claro, celeste, casi Clara luz.

Este momento zarco y espléndido se asemeja a un corazón oculto que renace ligero como una pluma. Plenitud desde aquí y ahora, inalcanzable aunque latente y llena de esperanza. Es la nostalgia en este momento y luego índigo del mar y del cielo a veces. Quizás  ambos orígenes divinos y leyendas. Y tal vez por esa razón, al colmar la retina de azul, nos sabemos como en casa.  

Em pregunto si Sant Francesc de Sales, Patró dels escriptors i periodistes catòlics, elogiat pel Papa Pío XI com: predicador, polemista, misioner, bisbe, escriptor, doctor, director espiritual, fundador del Monestir de la Visitació…, breument: un dels sants més brillants per la seva exemplaritat…s’avindria a llegir-me almenys el dia de Sant Jordi tant celebrat a Catalunya on els llibres,  els lectors, els llibreters, les roses,  i els escriptors fan seus els carrers? He escrit “llegir-me” per dubtar només de un servidor de vostè  i no  despertar susceptibilitats o causar greuges involuntaris a col.legues, que ja arriben per si soles aquestes o aquests. Tot i que pensant-ho bé,  el Papa Pau (Pablo) VI tinc entès va reconèixer  a Santa Teresa de Jesús com a Doctora de la Església que endemés va guanyar-se  el títol de Patrona dels escriptors espanyols entre d’altres […con oportuno recuerdo los escritores españoles han manifestado el deseo de acogerse a su patrocinio (…) para aquellos en que recae la mayor responsabilidad de los libros y las revistas tengan a quien volver los ojos en tan importante tarea y encuentren refugio donde ampararse, Nos accedemos gustosamente a este ruego.] 

Tanmateix, pel que fa a Sant Jordi, Patró de Catalunya,  no crec tingués obstacle (en llegir-me) perquè ja va ser martiritzat i decapitat per no complir les ordres de l'emperador Dioclecià per perseguir als cristians. Per tant ja sap de que va la cosa.

Bromes que no son pas bromes  a part, i tenint present  a Sant Jordi aquesta 

Mi padre tenía la costumbre de enviarme por los diferentes senderos de la vida para que aprendiera los colores de lo que tuviera entidad y encontrara el camino. 

Recuerdo un día que salí para uno de esos paseos. Llevaba una mochila ligera a la espalda con algo de ropa de abrigo y  comida suficiente para la salida. 

Iba por un camino calizo entre márgenes de piedra seca, disimulados por la vegetación y por el paso del tiempo que ensayaba con echarlos a perder.    El camino carece de hierba, excepto en las orillas y el centro. Ese tramo está ribeteado por pinos,  arbustos mediterráneos,  y en la espesura, escondidos y ahogados por la maleza,  se distinguen abundantes olivos descuidados. Es un paisaje misterioso, cargado de luces  y sombras que que alcanzan su esplendor  con el solsticio de invierno.  

En este paraje, y junto al camino,   reconozco harapos, utensilios de cocina rotos de barro cocido, en consecuencia inservibles, conviviendo con botes de vidrio, cajas de plástico, y  objetos como botellas, carcasas de televisión, latas de bebidas, de pintura, algún refrigerador…Una prueba de  contaminación más.   Las primeras veces no reparaba en ello, todo era nuevo, tenia suficiente con memorizar la vuelta, pero a fuerza de pasar  ponía de relieve ese caos disimulado por la naturaleza. Así es como se hace evidente el menosprecio humano por el medio natural, que después  será   suavizado   por la misma víctima.

02 Mar 2024

CABANGA Y DICHA

Siento cierta inclinación por la austeridad y el silencio que me ofrece el estudio. Un rincón  colmado de luz donde disfruto del tiempo. Es un compendio de  certidumbre,   elocuencia,  osadía y   honestidad. 

En su volumen  descifro el mensaje  silente de las paredes. Descubro que es  amable, que se diluye al soltarlo. Reparo que en el suelo es donde reposa mi  esencia.

Puertas adentro me libero de la fugacidad de las experiencias para encontrarme a mis anchas entre  la concordia y lo simple. Colmado de sosiego para ser completo. Entonces  cabanga y dicha llegan  espontáneamente.

 

A veces las horas se hacen tan largas como transitar  según qué  calles de la ciudad.  Otras son efímeras como la vida misma, mayormente cuando coincide que estoy en lo mío o vuelvo la vista hacia atrás. 

Y es que como reza una mezcla de varias referencias del Libro de Job del Antiguo Testamento: “Tempus fugit, sicut nubes, quasi naves, velut umbra” (El tiempo se escapa como una nube, como las naves, como una sombra). El poeta Virgilio más breve  asegura también: “Tempus fugit” (El tiempo se escapa).

Y de repente, mientras ando, casi al pisar el cruce de la avenida Diagonal con el paseo de Gracia, surge de la acera un platanero  de corteza casi albina y desnudo consecuencia  del invierno, de la senesciencia  foliar  (muerte de las hojas),  y la complicidad del soplo del otoño. 

Entonces me indago: ¿cuántos de nosotros habremos pasado  bajo su   sombra estacional y a que ritmo sucede el tiempo para él?  Me  imagino que cantidades ingentes y aventuro a decir que con otro ritmo.

Pero reconocer su capacidad para transformar el paisaje urbano al cambiar el color del  decorado:  de ocres a cielo (azul, gris, blanco) y de este a verde. Y otra no menor:   regular  la exposición del sol según la estación del año. Es decir, dejar  paso a los rayos durante el invierno y eclipsarlos con las hojas para formar oasis de sombras cuando la canícula  pone en aprietos. Y es que nada es lo que parece ser. 

Horacio tenía razón: Si tempus fugit, carpe diem (si el tiempo vuela, aprovechemos el momento).

Nada, que hay que vivir la vida como un conjunto de momentos presentes, de pequeños  pasos; y con ecuanimidad.

En termes  generals sentim curiositat  per  conèixer  la vida dels  que titllem d’ il·lustres, importants, mediàtics o diferents. I no perquè ho siguin, sinó perquè ens obstinem en veure’ls així, diferents, i creiem que ser-hi a prop d’aquets ens posiciona socialment i/o ens otorga seguretat. És més, ens afalaga poguer dir que som amics, propers, o coneguts “d’algú” d’aquets “il·lustres”. És la servitud que té viatjar amb bitllet de tercera com el que emprem  la gran majoria que, per un altre banda, tot i ser més nombrosa, paradoxalment ningú en parla; perquè si no m’erro, a quasi ningú d’ells  l’importem, i precisament  per la condició d’ésser  uns desconeguts. Llavors valoro que pot haver hi ha certa dosi de cinisme en tot plegat i no em deixa de sorprendre el  doble raser que empren aquells que deurien de ser un referent  o per qui ostenta qualsevol tipus de poder: polític, mediàtic, econòmic…, quan parlen de tendències, drets i obligacions. Però ja sabem que la perspectiva regala visions diferents  sobre un mateix fet o realitat. Una cosa és jugar el partit a la pista, i un altre ben diferent mirar-s’ho des de la grada. Clar que també els hi queda  la possibilitat de distorsionar-la (la realitat, el fet) per fer- la més plausible. Arribats aquí em pregunto on és la moral.

 

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Me gusta deslizarme entre la música; caricaturizar las sombras y reírme de ellas. Dejar el globo de mi imaginación remontar el cielo
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